Si
hubiera más estrellas para calificar
este espectáculo habría que
dárselas, porque es una de las obras
más hermosas que me haya tocado ver
en mi carrera de crítica de teatro.
Es un deleite de principio al fin, desde que
Fernando De Soria entra por la platea cantándose
un tangazo de los de antes, (realmente el
tango está de moda, vean sino BAILEMOS
con Richard Gere, y me he enterado que Robert
Duval, admirador incondicional de esta danza
y casado con argentina, ha abierto una cadena
de academias de tango en E.E.U.U.), hasta
el emocionante final cuando con Cattone suben
las escaleras que los lleva al más
allá.
Final impresionante pues es enceguecedora
la luz de las puertas del supuesto Paraíso,
gran acierto del director y de la costosa
producción, porque cuando vi la versión
argentina este final no existía, era
mucho más modesto.
Además, ¡cuánto deja en
el espíritu esta historia!, ¡qué
bien hace al alma del espectador enfrentarse
a este tema eterno y misterioso de la muerte,
en una clave de humor que llena el corazón
de positiva emoción!
Tuve la suerte de viajar a Buenos Aires en
el mes de julio y entre muchos espectáculos,
me tocó esta sensacional comedia que
me encantó ver.
Cuando me enteré que Cattone la pondría
en escena , estaba seguro que la enriquecería
hasta el delirio , no solo en su aspecto formal
, decorado y luces , sino en la elección
del elenco donde tiene cabida un Marcelo Oxenford
en el mejor trabajo de una carrera pobre teatralmente
y para nada comparable a la de su esposa ,
magnífica primera actriz .
Pero el director sabía que ese papel
estaba cortado para el actor argentino y no
dudó en llamarlo, ocasión que
Oxenford aprovechó al máximo
en un trabajo impecable.
Sonia Oquendo, hablando en "porteño",
está magnífica en el cambiante
rol de la esposa, que de pronto se angustia
y de pronto se alegra por la desaparición
del marido, creando momentos muy divertidos.
Lo mismo me parece un acierto la elección
de Chiara Pinasco, salida de los talleres
de Cattone, y que con gran sensibilidad se
entrega al papel de la hija desobediente,
primer trabajo teatral que promete una carrera
tan importante como la de sus famosos padres
y hermano.
Fernando de Soria vuelve al teatro con un
papel escrito para el lucimiento del actor,
irónico, intrigante, mágico
y lo resuelve con mucho oficio y mucho encanto
y hace una dupla con el protagonista que realmente
encanta al espectador. Sabemos que convalece
de una larga enfermedad, así que nos
alegramos de este regreso , con todas sus
pilas puestas , en un espectáculo de
tanta calidad .
La autora Alicia Muñoz obtuvo todos
los premios por este texto suyo tan original
y sugerente, tan divertido como emocionante,
es de esperar que los teatristas peruanos
lean más obras suyas, ya que ha escrito
varias , y nuestra cartelera se enriquezca
con su talento .
Y dejé expresamente para el final a
Osvaldo Cattone, un hombre que no escatima
esfuerzos ni dinero para colocar a Lima en
la línea de las grandes capitales teatrales
de América.
A él le debemos EQUUS al mismo tiempo
que en Broadway, haber tenido el lujo de disfrutar
a Norma Aleandro en LA SEÑORITA DE
TACNA,
ART en su mejor momento, EMILY con la entrañable
China Zorrilla MONOLOGOS DE LA VAGINA, EL
DILUVIO QUE VIENE, y decenas de primicias
que engalanaron la cartelera local.
Ahora nos trae esta comedia que dirigió
con mano segura y un ritmo que no decae y
donde asumió el rol de Enzo al que
hace creíble hasta el delirio.
Su trabajo actoral debe ser visto por todos,
es como si ya no hubiera resorte que él
no utilice en forma adecuada. Con él
reímos y lloramos y es un verdadero
lujo observar su oficio de actor llevado a
su máxima potencia.
El público de pié por varios
minutos decretó que JUSTO EN LO MEJOR
DE MI VIDA es lo mejor que le puede pasar
a un espectador. Perdérsela
sería realmente un vacío imperdonable
.
-Talía